Una palabra inglesa para un engaño muy antiguo
La palabra phishing suena técnica, pero describe algo sencillo: alguien lanza un mensaje como quien lanza un anzuelo y espera a ver quién pica. Viene del inglés fishing, pescar, con una ph que se puso de moda entre los informáticos. En la práctica, es un mensaje que dice venir de su banco, de una tienda o de una empresa de servicios, y que le pide hacer algo con urgencia.
Lo que busca el mensaje casi siempre es lo mismo: que usted entregue sus claves, el número de su tarjeta o un código que le llegó por SMS. Nada de eso requiere que el delincuente sepa algo de usted; basta con que escriba a miles de personas y que unas pocas respondan.
En mis clases de finanzas personales suelo decir que el phishing no es un problema de computación, sino de atención. Quien aprende a detenerse un minuto antes de tocar un enlace ya evitó la mayor parte del riesgo.
Cómo se ve un mensaje de este tipo
Hay rasgos que se repiten. El mensaje llega con un tono de alarma: su cuenta será bloqueada, hay un cobro que no reconoce, su paquete quedó retenido. Le da un plazo corto y un enlace para solucionarlo. Todo está pensado para que usted actúe antes de pensar.
Fíjese también en la forma. Puede haber faltas de ortografía, saludos genéricos como estimado cliente en lugar de su nombre, o una dirección de remitente rara, con letras y números que no corresponden al nombre de la institución. A veces el enlace imita el sitio verdadero cambiando una sola letra.
Con todo, algunos mensajes vienen bien escritos y se ven prolijos. Por eso la señal más confiable no es la redacción, sino lo que le piden: claves, códigos o datos completos de la tarjeta.
- Urgencia: plazos de horas o amenaza de bloqueo
- Enlace que lleva a una página que usted no escribió
- Petición de claves, códigos o número completo de tarjeta
- Saludo genérico en vez de su nombre
Primos del phishing: smishing y vishing
El mismo engaño tiene variantes según el canal. Cuando llega por mensaje de texto o por WhatsApp se le llama smishing; cuando es una llamada telefónica, vishing. Cambia el medio, pero la lógica es idéntica: crear prisa y pedir un dato.
En las llamadas, la persona puede presentarse como ejecutivo de un banco y decir que detectó un movimiento sospechoso. Lo peculiar es que le pide justamente lo que un funcionario verdadero no necesita: la clave de internet o el código de confirmación que acaba de recibir en su teléfono.
Un dato útil: su banco puede avisarle de un problema, pero no necesita que usted le dicte una clave. Si alguien se la pide, aunque sepa su nombre o su RUT, es señal de que algo no anda bien.
Qué hacer en el momento de recibirlo
Lo primero es no responder, no tocar el enlace y no abrir archivos adjuntos. Parece poco, pero es lo más importante. Un mensaje sin respuesta no hace daño; el daño empieza cuando usted entra a la página falsa o entrega un dato.
Después, verifique por su cuenta. Si el mensaje dice venir de su banco, cierre todo y entre a la aplicación o escriba usted mismo la dirección del sitio en el navegador. Si hay un problema real, lo verá ahí. También puede llamar al número que aparece en el reverso de su tarjeta, no al que figura en el mensaje.
Por último, si el correo es dudoso, márquelo como no deseado y bórrelo. Si lo reenvía a un familiar para preguntarle, hágalo sin pulsar nada dentro del texto.
- No toque enlaces ni abra adjuntos
- Entre a su banco escribiendo usted la dirección
- Llame al número impreso en su tarjeta
- Marque el correo como no deseado y bórrelo
Si ya entregó un dato o tocó el enlace
Le puede pasar a cualquiera, y lo que cuenta es la rapidez. Si entregó una clave, cámbiela de inmediato desde la aplicación oficial y avise a su banco por los canales que conoce. Si dio datos de la tarjeta, pida bloquearla y solicitar una nueva.
Revise después sus movimientos de los últimos días y anote cualquier cargo que no reconozca. Guarde capturas del mensaje, del número o correo desde donde llegó y de la hora; le servirán al reclamar. Es bueno hacerlo con calma y por escrito.
Sentir vergüenza es comprensible, pero no ayuda. Los engaños están hechos por gente que lo hace todos los días, y aun personas muy cuidadosas han caído alguna vez.
Un hábito sencillo para esta temporada
En primavera aumentan las compras en línea, los trámites de fin de año y los avisos de despacho, y con ellos los mensajes falsos que se hacen pasar por tiendas y empresas de envío. Conviene desconfiar de cualquier aviso de paquete que usted no esperaba.
Un hábito que recomiendo es la pausa de diez segundos: antes de tocar algo, preguntarse si esperaba ese mensaje, quién lo envía y qué le piden. Si una de las respuestas no cuadra, no avance.
Conversar estos casos en familia también protege. Cuando alguien comenta que le llegó un mensaje raro, los demás aprenden a reconocerlo antes de recibir uno parecido.
- Desconfíe de avisos de paquetes que no esperaba
- Haga la pausa de diez segundos antes de tocar
- Comente con su familia los mensajes raros
Phishing es, en simple, un mensaje que pesca su atención para quitarle un dato. No hace falta saber de tecnología para frenarlo: basta con desconfiar de la urgencia, no entregar claves y verificar por un canal propio. Si ya cometió un error, actuar rápido ayuda más que lamentarse. Con un poco de práctica, reconocer estos mensajes se vuelve casi automático.